En pleno corazón de Los Pedroches, entre Alcaracejos, Pozoblanco y Dos Torres nos encontramos con un pueblo con encanto, Añora. Para empezar nuestro recorrido entramos en Añora por la calle Iglesia. Al principio nos encontramos con una bocacalle a la derecha cuyo nombre es Camino de la Huerta del Crespo, avanzamos por él y nos lleva a una huerta con pozo y noria, núcleo originario de esta población. La historia nos cuenta que fue el primer asentamiento con vecinos de Torremilano que se agruparon en torno a ese pozo para cuidar de cerca sus cultivos de vid. Este asentamiento daría lugar a la actual Añora, término procedente del árabe naura (noria). Sobre el origen de esta población, otra teoría nos cuenta que Añora se formó en una época imprecisa en la que los vecinos de Torremilano y Pedroche abandonaron sus villas huyendo de la peste y se asentaron en diversos lugares como éste que, con el tiempo, se constituyeron en poblaciones dependientes de aquellas. Hay una tercera versión que dice que, a finales del S. XII, vecinos de Pedroche se alejaban del pueblo para cuidar sus ganados y labores agrícolas construyendo caseríos y edificaciones que con el tiempo se convertirían en poblaciones dependientes de Pedroche. Seguimos nuestro recorrido por la calle Iglesia y encontramos uno de los elementos esenciales y característicos de esta población: las casas típicas de tiras, es decir, casas con fachadas de sillares de granito enmarcados por tiras blancas que las mujeres noriegas, con un cuidado especial, se encargan de que estén bien encaladas. La calle, de adoquines de granito perfectamente ensamblados, muestra otras casas encaladas que conservan sus grandes dinteles de granito en puertas y ventanas.
Llegamos
a la plaza principal, la plaza de la
Iglesia. En ella convergen las principales calles del
pueblo y observamos elementos emblemáticos: en medio un jardín con una
noria, símbolo del pueblo; a un lado, la Iglesia de S. Sebastián y, al
otro, el Ayuntamiento. Completan la plaza otras casas antiguas de tiras
con sus puertas con postigo y una casa restaurada, con gran acierto, que
encaja perfectamente con la arquitectura tradicional y popular de
Añora, sin romper la tradición de granito y cal. La Iglesia de S. Sebastián es un
edificio del S. XVI con reformas posteriores. En el exterior destaca una
portada lateral primitiva con un arco de granito apuntado (junto a ella
unos bancos sirven de punto de encuentro a mayores y jóvenes). A los
pies del edificio se encuentra la portada principal, sobre la que se
alza la torre: se trata de una torre fachada, donde sobre un robusto
basamento de granito, en el que se abre la puerta de entrada, está un
campanario de ladrillo rojo con arcos de medio punto. El campanario fue
restaurado con ladrillos hechos en un antiguo tejar de Añora, abandonado
y restaurado para la ocasión. El interior de la Iglesia es una planta
de tres naves separadas por arcos de ladrillo apuntados que descansan
sobre columnas de granito con capiteles troncopiramidales. La nave
central está cubierta por un interesante artesonado de madera. A la
derecha de la cabecera está la sacristía en la que destaca su puerta de
acceso, de granito, con jambas decoradas a base de rombos, rectángulos y
corazones, semejantes a los que vemos en algunas fachadas de la
localidad.
Al
otro lado de la plaza, el Ayuntamiento,
edificio del S. XVI, construido posiblemente como consecuencia del
otorgamiento del título de villa a la población de Añora, al
independizarse de la vecina Torremilano en el año 1553. Este
ayuntamiento ha sufrido modificaciones a lo largo de los siglos.
Actualmente es un edificio de dos plantas, con fachada de tiras rematada
por un reloj que data de 1906, con una artística torre metálica que
sujeta las campanas. Su reciente rehabilitación finalizada en 2004 le
convierte en un edificio singular de Añora. Su salón de plenos fue un
antiguo pósito.
Nuestro
recorrido continúa por la calle
Concepción que nos lleva a la plaza de Las Velardas, plaza con fuente y
mosaico en la que se encuentra una casa señorial del pueblo,
actualmente bastante fragmentada, ya que se han levantado edificios en
parte de su antiguo solar. Presenta una portada del siglo XVIII con un
frontón triangular partido, al que se le ha añadido un postizo en el
lugar de su antiguo escudo familiar. Pasando la plaza de las Velardas,
vemos casas de tiras muy curiosas. Algunas tienen arcos de medio punto,
cegados, con tiras y motivos vegetales sobre los dinteles de granito de
la puerta y las ventanas. Son casas que destacan por su artística forja
en las rejas y balcones.
Siguiendo
la calle, a la derecha, se abre otra plaza donde descubrimos la ermita de S. Pedro, edificio del siglo
XVI con una portada con arco carpanel rebajado enmarcado en un alfiz,
característico en la arquitectura religiosa de nuestra Comarca. La
cabecera es del siglo XVIII. El interior es de una nave con arcos
apuntados de ladrillo sobre pilares de granito. La plaza de S. Pedro
está rodeada por casas con fachadas de tiras muy cuidadas y
perfectamente conservadas. Llama la atención una de ellas con fecha de
1912. Delante de la fachada principal de la ermita, se levanta una gran cruz de granito. Es una de las
siete cruces que hay por todo el pueblo. Estas cruces son de dos o tres
metros de altura, generalmente de sección poligonal y sobre un
basamento escalonado, serán "vestidas" por las mujeres cruceras el
primer fin de semana del mes de mayo. La
fiesta de La Cruz
es
la más popular del pueblo y ha sido declarada de Interés Turístico
Nacional. La noche de la Cruz, Añora es el centro de la Comarca y cita
obligada de todos los habitantes del Valle de los Pedroches. Cada vez
son más las personas de fuera las que visitan la fiesta de las cruces de
Añora, muestra del trabajo que las mujeres del pueblo han estado
realizando con tanto esmero y secreto. En esa noche aparece el estallido
de imaginación y fantasía que nos deja sorprendidos a todos los
visitantes que nos acercamos a la fiesta. Añora no duerme, es su noche,
donde se admiran las cruces, se da chocolate y dulces típicos a todos
los que se acercan, se canta y se bailan sus jotas tradicionales.
Volvemos
a la calle Concepción y
seguimos nuestra visita hasta desembocar de nuevo en otra de las cruces
de granito, la Cruz de Arriba,
junto a la cual se abre camino la calle
Virgen, la más singular del pueblo por sus casas típicas
de tiras. Son dignas de mención sus chimeneas, sus postigos en las
puertas y la singular forja de sus ventanas, que ha sido uno de los
oficios típicos de Añora de los que todavía queda algún taller. Al final
de la calle, frente a las fachadas de tiras, en un espacio abierto, la ermita de Virgen de La Peña, patrona
del pueblo, cuya festividad se celebra el 8 de septiembre. La ermita es
un monumento barroco, de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con
lunetos y arcos fajones sobre pilastras. Destacan unos bellos mosaicos
delante de la fachada principal y lateral. El interior acoge una pequeña
talla de la Virgen de la Peña.
Dejamos la calle Virgen y pasamos a la calle Córdoba. Seguimos viendo sus casas típicas y probablemente encontramos alguna con sus puertas abiertas, (seguro que a la dueña no le importa que pasemos a verla, pues la gente de este pueblo es amable y hospitalaria). Aunque algunas de estas casas han sido reformadas, todavía se conservan muchas con su estructura tradicional de tres cuerpos con bóvedas de arista. La nave central o "paso de casa" aparece empedrado con piedrecitas blancas y negras con un original dibujo. En las naves laterales se distribuyen los dormitorios. En el segundo cuerpo se encuentra la chimenea con el humero, que era el centro del hogar; al lado, la bodega, actualmente convertida en la cocina de la casa; y frente a la chimenea, las cantareras y el chinero. El último cuerpo de la casa da al corral y, en muchos casos, a través de este se accede al huerto. En el piso superior de la vivienda, ocupado por la cámara, se utilizaba como almacén para la cosecha agrícola.
Nuestro recorrido finaliza en la plaza del pueblo, al que accedemos por la calle Doctor Benítez, con casas que llaman nuestra atención por los grandes dinteles de granito en sus fachadas y por su gran belleza interior. Para reponer fuerzas y concluir nuestra visita, podemos acercarnos a algunos de los bares de Añora donde degustaremos una exquisita gastronomía que nos dejará un buen sabor de boca. Si lo preferimos podemos ir a la ermita de San Martín, de reciente construcción, situada en el bello paraje de los Jarales, a unos cinco kilómetros del pueblo, con excelentes instalaciones y un mirador desde el que se disfruta de una magnifica panorámica de nuestro Valle de Los Pedroches.
Ayuntamiento de Añora
Plaza de la Iglesia, 1
C.P. 14450 Añora. Córdoba
Tlfno: 957 15 13 08
Fax: 957 15 15 79
ayuntamiento@anora.es